Este programa se ofrece bajo la lógica de dana, la práctica del donativo consciente. Eso significa que no fijamos un precio cerrado, sino que invitamos a cada persona a contribuir según sus posibilidades, sosteniendo así al maestro, al equipo y a la propia continuidad de este tipo de espacios.
Entendemos dana como un gesto de corresponsabilidad: lo que recibimos —enseñanzas, acompañamiento, estructura— solo es posible porque hay personas que lo apoyan materialmente. Tu aportación, sea mayor o menor, es una forma de agradecer, cuidar el proyecto y permitir que otras personas, quizás con menos recursos, también puedan acceder en el futuro. Te animamos a tomarte un momento para sentir qué te gustaría y puedes ofrecer, desde la gratitud y la honestidad.
Proponemos una ventana de aportaciones porque sabemos que la realidad socioeconómica de cada persona es muy distinta y, al mismo tiempo, cuando una actividad se ofrece “a donativo” muchas veces cuesta saber qué aportar. Los rangos son simplemente un orientación honesta y transparente que tiene en cuenta diferentes niveles de ingresos y situaciones vitales, para que cada cual pueda ubicarse con más claridad y tranquilidad. De este modo, intentamos equilibrar dos cosas: que nadie se quede fuera por motivos económicos y que el proyecto puerda sostenerse de forma realista en el tiempo, gracias a la corresponsabilidad de todas las personas participantes.
La elección de una franja u otra no se interpreta como un reflejo exacto de la situación económica de nadie, sino como una referencia orientativa.
La donación no incluye comida ni pernoctas, que van a parte.