Qué es –y no es– un ngagpa
Trae a tu mente la imagen de una persona que viste hábitos. Además, resulta que esta persona dedica su vida a la práctica budista. ¿Estás pensando en un monje? Si es así, podrías estar en lo cierto, pero también podrías no estarlo. En occidente solemos asociar la práctica comprometida del budismo con el hecho de tomar votos monásticos. Pero en realidad, dentro de las tradiciones dhármicas existe desde hace siglos la figura del ‘ngagpa’: un practicante tántrico no monástico, laico, no célibe, que puede tener un trabajo “común”, casarse o tener hijos. Básicamente, alguien que participa de manera directa en la sociedad y, al mismo tiempo, sostiene una disciplina muy exigente con el Dharma dedicándole gran parte de su vida (si no toda, en el fondo).
En tibetano, ‘ngagpa’ (‘ngagmo’ en femenino) significa ‘practicante de mantras’. Pero el término no designa simplemente a alguien que recita textos, oraciones, que medita y lleva a cabo rituales. Aunque también hacen estas cosas, los ngagpas son personas iniciadas en los métodos del Vajrayana, vinculadas a un maestro, sostenidas por compromisos específicos, dedicadas a la transmisión ritual y la realización: a desvelar la mente para liberar a todos los seres del sufrimiento. Esto es importante porque en ocasiones se ha confundido a estos practicantes con “magos” o “chamanes”, cuando en realidad el papel del ngagpa va mucho más allá de la práctica ritual, es indisociable de la bodhichitta y su existencia ha sido imprescindible para la transmisión y preservación del Dharma a lo largo del tiempo.
¿Qué formas puede tomar un ngagpa? De linajes heredados a maestros independientes (e irreverentes)
Debido al carácter no monástico de los ngagpas, la práctica de estos yoguis budistas se ha venido desarrollando sobre todo en comunidades locales, lejos de grandes instituciones. Es por esto que la tradición ngagpa es muy diversa y refleja una variedad de costumbres y conocimientos dependiendo del entorno o del linaje de cada practicante. A veces, los ngagpas forman parte de linajes familiares que se han transmitido generación tras generación, como es el caso de Sachen Kunga Nyingpo, primer gran patriarca Sakya nacido en la familia Khön en el siglo XI, que desde muy joven recibió enseñanzas profundas que culminaron en la transmisión del Lamdré, uno de los sistemas de meditación más característicos de la escuela Sakya.
Pero un ngagpa no tiene por qué pertenecer a un linaje familiar, sinó que también puede ser un yogui itinerante, eremita o maestro independiente. Aunque perteneciente al contexto indio y no tibetano, Virupa (s. IX-X) fue inicialmente un monje erudito en la universidad de Nalanda que, tras años de práctica aparentemente infructuosa, alcanzó una realización súbita que transformó radicalmente su modo de vida. A partir de entonces, abandonó las convenciones monásticas externas y adoptó el comportamiento libre y a veces provocador característico del mahasiddha o “gran adepto”, el modelo indio de realización tántrica no convencional.
Un siglo más tarde encontramos las figuras de Marpa y Milarepa, maestro y discípulo que se dedicaron al Dharma lejos del monasterio. Marpa vivió como cabeza de familia, con esposa e hijos, y combinó la vida doméstica con una intensa práctica tántrica y una rigurosa transmisión de linaje. Su discípulo más célebre, Milarepa, representa otro polo del mismo espectro: se cuenta que tras una juventud marcada por acciones negativas, se sometió a duras pruebas bajo la guía de su maestro, purificando su karma a través de un esfuerzo extremo. Posteriormente, se retiró a vivir en cuevas de alta montaña, dedicándose casi exclusivamente a la meditación y alcanzando una profunda realización. Aunque Milarepa no fue un ngagpa doméstico, su vida ejemplifica el ideal del yogui asceta que, mediante disciplina, devoción y práctica directa, alcanza la liberación en una sola vida.
En estos ejemplos tan dispares de tipos de practicantes no monásticos podemos ver que, en definitiva, lo que define a un ngagpa es su vínculo con el Vajrayana y, como decíamos, no se trata simplemente de un practicante laico devoto, sino que es alguien que ha recibido iniciaciones, transmisiones textuales e instrucciones esenciales, y que asume compromisos determinados como pueden ser, entre otros, los votos de refugio, los votos del bodhisattva, el samaya tántrico y otros compromisos de práctica sostenida.
El origen de la tradición ngagpa y la figura de Guru Rinpoche
Fue en el Tíbet del siglo VIII cuando Guru Rinpoche (o Padmasambhava) oficializó la comunidad de ngagpas por primera vez, junto con las autoridades imperial y monástica de entonces. Guru Rinpoche, considerado el ngagpa originario y el fundador del budismo tibetano, estableció esta doble estructura dentro de la ‘sangha’ o comunidad de practicantes: por un lado, la sangha de los monásticos, caracterizada por llevar la cabeza rapada y las túnicas rojo-azafrán; por otro, la sangha de los practicantes tántricos no monásticos, los ngagpas y ngagmos, reconocibles por sus atuendos blancos y por llevar el cabello largo.
De este modo se enfatizó el respeto debido a la sangha no monástica, igualmente responsable de sostener el Dharma que la sangha monástica, y ambas formas de practicar fueron reconocidas, validadas y consideradas. Así lo muestra este fragmento del Pema Kathang, un texto del siglo XII sobre la vida de Padmasambhava y sus enseñanzas, traducido al inglés por el antropólogo cultural Ben Joffe:
«El Dharma sagrado consiste en comportarse correctamente. Por ello, se han establecido la comunidad de monjes renunciales y la comunidad de ngakpas o yoguis tántricos no célibes que han hecho votos. Que cada uno elija la orientación religiosa que prefiera entre estas dos».
Al lado de la figura de Padmasambhava está la maestra Yeshe Tsogyal, un ejemplo de practicante laica no monástica, una ngagmo. Esta yoguini, discípula principal de Padmasambhava, transmisora de enseñanzas y figura central en la preservación de los tesoros espirituales o “termas” no sólo fue una receptora pasiva de las enseñanzas, sino una practicante plenamente realizada que alcanzó la iluminación y desempeñó un papel activo en la transmisión de estos textos para futuras generaciones. Su figura encarna la posibilidad de la realización espiritual femenina en el Vajrayana, aunque históricamente las ngagmos hayan sido normalmente vinculadas a un ngagpa masculino, con el cual mantenían una relación.
Transmisión del Dharma en tiempos de crisis: el rol de los ngagpas antes y ahora
Siglos IX y X – la “Época oscura tibetana”
El papel de los ngagpas ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Tradicionalmente, la comunidad ngagpa tuvo un papel relevante en la transmisión y adaptación de las enseñanzas budistas en el Tíbet, especialmente durante periodos de inestabilidad política como la llamada “Época Oscura tibetana” o “Era de la Fragmentación”, aproximadamente entre los siglos IX y X. En ese contexto, muchas prácticas tántricas de origen indio se integraron en la cultura tibetana a través de linajes familiares y comunidades de practicantes situadas fuera de las grandes instituciones monásticas centralizadas.
Siglo XX – el exilio
En la época contemporánea, especialmente entre las comunidades tibetanas en el exilio desde la década de 1950, los ngagpas han adaptado sus prácticas a las necesidades de la diáspora, participando en rituales, educación religiosa y preservación cultural. El conocimiento asociado a estos linajes está siendo cada vez más documentado mediante proyectos de preservación, como la digitalización de manuscritos que evidencian la importancia de los ngagpas como transmisores de conocimiento.
En el siglo XX destacan ngagpas como Dudjom Rinpoche, maestro de la escuela Nyingma que, aún haber recibido votos monásticos, vivió la mayor parte de su vida como practicante tántrico laico y fue una figura clave en la preservación y difusión del budismo tibetano tras el exilio. Su actividad incluyó la recopilación de textos, la transmisión de ciclos completos de enseñanzas y la formación de discípulos tanto en el Himalaya como en Occidente. Por otro lado, Dilgo Khyentse Rinpoche estuvo casado y mantuvo una vida familiar en ciertos períodos. En otros momentos de su vida realizó retiros prolongados y se dedicó a la enseñanza de innumerables discípulos y a la difusión internacional del Dzogchen y otras prácticas avanzadas en riesgo de desaparición.
Siglo XXI – la globalización
En el presente tenemos, por ejemplo, a Jetsun Kushok. Nacida en la familia Khön del linaje Sakya, formada desde niña y transmisora cualificada del Lamdré, esta destacada ngagmo muestra que la autoridad tántrica no monástica también ha tenido expresiones femeninas de gran relevancia. Así pues, vemos que el papel de los ngagpas contemporáneos ha evolucionado para responder a las necesidades globales, preservando el conocimiento a la vez que acercándolo y adaptándolo a las sociedades modernas.
Entonces, en Casa Virupa… ¿sois monjes o qué sois?
Precisamente esta voluntad de acercar el Dharma a la vida cotidiana es lo que mueve y da sentido a Casa Virupa, el centro de retiros y meditación guiado por Lama Norbu y sostenido por una comunidad de practicantes que sigue el modelo de los ngagpas. Así, sin ser Can Bordoi un monasterio ni nosotros monjas ni monjes, aprovechamos nuestras ocupaciones e intereses mundanos, la crianza compartida y los vínculos afectivos como terreno de práctica. Apostamos por involucrarnos plenamente en la sociedad hasta el punto de organizar conciertos, jam sessions, charlas sobre filosofía y un festival anual de artes contemplativas, observando el potencial que tienen el gozo, la música, las humanidades o el descanso para transformar la mente.
Además de incorporar el Dharma en todos los aspectos de la vida, como ngagpas también llevamos a cabo prácticas y rituales propios de la tradición Vajrayana. Por ejemplo, recitando mantras, haciendo Pujas semanales, organizando Monlams (festival de oraciones de asipración) y esforzándonos por adaptar estas prácticas al contexto occidental y mediterráneo en el que vivimos. Todo esto lo hacemos bajo la guía de nuestro maestro, Lama Norbu, que nos impulsa y acompaña desde su profundo conocimiento de las enseñanzas tradicionales, su sensibilidad humana y visión colectiva.
El sentido de apostar por el modelo ngagpa
Para nosotros, seguir el modelo ngagpa tiene sentido por la oportunidad que nos brinda de abrirnos a las nuevas inquietudes y retos de la sociedad actual. Puesto que vivimos realidades mundanas, podemos aproximarnos a la cotidianidad de las personas que muestran interés en ahondar en el budismo que practicamos, haciéndolo más accesible y relevante para ellas. Así, con el máximo respeto hacia la tradición tibetana que nos ha hecho llegar la sabiduría del dharma hasta hoy, vamos tanteando nuevas formas de practicar el Vajrayana en nuestros tiempos. De este modo, procuramos alejarnos de proyecciones coloniales y de asimilaciones culturales irreflexivas, teniendo en cuenta que el dharma se ha ido actualizando desde su nacimiento para poder servir en diferentes contextos y, por ello, tiene sentido que sigamos insistiendo en traducirlo para así poderlo arraigar en nuestra cultura. Esto se concreta, por ejemplo, en apostar por nuestras lenguas nativas, usar materiales locales para objetos tradicionales como las khatas, así como recorrer a referencias próximas a nuestra realidad y mantener diálogos que nos interpelen a la hora de dar enseñanzas o cursos de meditación.
De nuevo, esta tarea de actualización sería imposible sin la sabiduría de Lama Norbu, adquirida a lo largo de muchos años de práctica rigurosa y exposición a enseñanzas y transmisiones de sus maestros de la escuela Sakya. Vivir cerca de él, así como de la comunidad de practicantes, nos ayuda a sostener el compromiso ngagpa: el esfuerzo que supone integrar el Dharma en una vida en parte ordinaria que, a la vez, ofrece un potencial extraordinario de transformación.
FAQs
- ¿Qué es un ‘ngagpa’?
- Un ngagpa es un practicante budista tántrico, no monástico, iniciado en los métodos del Vajrayana
- ¿Quién puede ser ngagpa?
- Tanto hombres como mujeres pueden ser ngagpas (o ngagmos, en femenino) y existen numerosos ejemplos históricos de mujeres practicantes de este modelo.
- Los miembros de la comunidad Casa Virupa no sois monjes ni monjas, entonces?
- No. Casa Virupa no es un monasterio sino una comunidad de practicantes que seguimos el modelo ngagpa: llevamos vidas ordinarias, tenemos nuestras ocupaciones “mundanas”, llevamos a cabo crianza compartida y nos relacionamos con la sociedad de manera directa.
- ¿Cómo es el día a día de un practicante ngagpa?
- Esto dependerá mucho de cada caso, pero en Casa Virupa nuestra cotidianidad reciente luce un poco así (ver vídeo en Instagram)
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Fuentes consultadas:
- Ben Joffe ( 2015) Tantra and Transparency, or Cultural Contradiction and Today’s Tibetan Buddhist Wizard https://savageminds.org/2015/10/06/tantra-and-transparency-or-cultural-contradiction-and-todays-tibetan-buddhist-wizard/
Pema Khandro (2015) Tibetan Yogis – the Ngakpa Lineage
https://pemakhandro.org/pema-khandro-ngakpa-lineage/
- Rigpawiki.org (2021) Ngakpa
https://www.rigpawiki.org/index.php?title=Ngakpa
Ben Joffe (2018) How to Mind Your Tantric Business: Padmasambhava’s Parting Words of Advice to Tibetan Ngakpa
https://perfumedskull.com/2018/07/13/how-to-mind-your-tantric-business-padmasambhavas-parting-words-of-advice-to-tibetan-ngakpa/
- Alexander Berzin (2016) Renacimiento después de la caída del imperio tibetano
https://studybuddhism.com/es/estudios-avanzados/historia-y-cultura/budismo-en-el-tibet/historia-tibetana-antes-del-quinto-dalai-lama/renacimiento-despues-de-la-caida-del-imperio-tibetano